Cuando está más oscuro es cuando los hombres ven las estrellas.

Original publicado el 24 de noviembre de 2010, por Steve Blank.

Traducido por Alberto Peralta.

Cuando está más oscuro es cuando los hombres ven las estrellas.

Ralph Waldo Emerson

Esta próxima festividad de Acción de Gracias podría parecer que hay mucho menos por lo que dar gracias. 1 de cada 10 estadounidenses no tiene trabajo. Como se dice vulgarmente, cada palo debe aguantar su vela (y cada uno debe asumir las consecuencias de sus actos), y tras una serie de decisiones económicas desastrosas, incluyendo la externalización de la fabricación de productos y artículos Estados Unidos es ahora una nación deudora frente a China y está a punto de cumplirse la fecha de vencimiento de la factura. Los expertos dicen que el sueño americano está muerto y que en la próxima década se verá un mayor debilitamiento y caída de Occidente y, en particular, de Estados Unidos.

Puede que los agoreros tengan razón.

Pero yo no lo creo.

Permítanme hacer mi predicción. Existe la posibilidad de que lo que se dice pueda estar muy, muy equivocado. Puede que la segunda década del siglo XXI llegue a ser el mejor momento de Occidente y, en particular, de Estados Unidos.

Creo que recordaremos esta década como el comienzo de una revolución económica tan importante como la revolución científica del siglo XVI y la revolución industrial del XVII. Estamos en el comienzo de la revolución en la creación de empresas. Esto no significa simplemente que dispondremos de nuevas tecnologías, aunque también surgirán muchas de éstas. Esta es una revolución que cambiará para siempre la forma de hacer negocios como la conocemos hoy y, lo más importante, mejorará la calidad de vida en todo el planeta para todos los que vienen después de nosotros.

Hay algo que está pasando aunque no está claro qué exactamente.

Hasta ahora, la historia resulta conocida. En el último medio siglo Silicon Valley se ha convertido en el principal polo de innovación y creación tecnológica de Estados Unidos y del mundo. Silicon Valley nos ha entretenido, conectado (y separado) como nunca antes, hecho que las empresas sean más eficientes y producido la transformación total de sectores enteros (librerías, alquiler de videos, prensa, etc.).

Ola tras ola han aparecido productos de hardware, software, biotecnológicos y relacionados con tecnologías limpias desde lo que se ha convertido en la “zona cero” de la cultura emprendedora y los nuevos negocios y startups. Silicon Valley surgió por la coincidencia fortuita de:

Investigación

  • Investigación durante la guerra fría sobre las microondas y la electrónica en la Universidad de Stanford,
  • Un Decano de Ingeniería de Stanford que fomentó la cultura del emprendimiento por encima de la pura investigación académica,
  • La financiación de los militares y de las agencias de inteligencia durante la guerra fría de productos militares y relacionados con las microondas para la defensa en la década de los 50,
  • Un investigador de Bell Labs que decidió crear su empresa de semiconductores junto a Stanford en los 50 lo que produjo
  • La ola de nuevas empresas de semiconductores de los 60 y 70,
  • La aparición del capital riesgo como un sector de actividad económica,
  • La revolución del ordenador (computador) personal (personal computer) en la década de los 80,
  • El auge de Internet en la década de los 90 y finalmente,
  • La ola de aplicaciones relacionadas con el comercio electrónico a través de Internet durante la primera década del siglo XXI.

El camino del Valley parecía estar claro. Cada nueva ola de innovación era como un equilibrio puntuado (justo cuando se creía que la ola había llegado a su fase estática se producía un cambio repentino y radical que generaba una nueva familia de tecnologías).

Las barreras a la creación de empresas.

Aunque las startups y los nuevos negocios siguieron innovando con cada nueva ola tecnológica el ritmo de la innovación se dificultó por limitaciones que sólo ahora podemos entender. En los últimos años sí hemos empezado a ser conscientes de las limitaciones que sufrieron las nuevas empresas en el pasado:

  1. Ciclos de desarrollo tecnológico largos (tiempo que transcurre desde que la idea se transforma en producto),
  2. Coste elevado de llegar a los primeros clientes (cuánto dinero es necesario para construir el producto),
  3. La estructura del sector del capital riesgo o venture capital (número limitado de empresas de capital riesgo con la necesidad de invertir millones en cada nueva empresa),
  4. El conocimiento sobre cómo crear nuevas empresas (agrupadas en regiones específicas como Silicon Valley, Boston, Nueva York, etc.),
  5. Las tasas de fracaso de las nuevas empresas (las startups no tenían reglas formales y se creaban con una propuesta de todo o nada),
  6. La lenta tasa de adopción de nuevas tecnologías por la administración pública y las grandes empresas.

La democratización del emprendimiento y la creación de negocios.

Lo que está sucediendo es algo más profundo que un cambio tecnológico. Lo que está pasando es que todas las cosas que limitaban a las nuevas empresas y a la innovación se están eliminando. A la vez. Ahora.

Comprimiendo el ciclo de desarrollo de productos.

Antes, el tiempo para construir la primera versión de un producto se medía en meses, o incluso años, que era el tiempo que tardaban las nuevas empresas en ejecutar la visión del fundador/es sobre lo que los clientes querían. Esto significaba la creación y agrupación de todas las características posibles que el equipo fundador había previsto en una única “versión” monolítica del producto. Sin embargo, una y otra vez, después de que el producto se había puesto en manos del mercado, las startups y los nuevos negocios se encontraban con que los clientes no utilizaban o no deseaban la mayoría de esas características. Los fundadores simplemente se habían equivocado al realizar sus suposiciones sobre las necesidades de los clientes. El esfuerzo que se había realizado para crear todas esas características no utilizadas literalmente se desperdiciaba.

Hoy las startups han comenzado a construir productos de manera diferente. En lugar de crear el máximo de funciones buscan ofrecer un conjunto mínimo de características (o Producto Mínimo Viable) en el menor tiempo posible. Éste les permite ofrecer a los clientes una primera versión del producto en menos tiempo.

Para los productos que son sólo “bits” y que se ofrecen a través de la web, se puede poner en el mercado un primer producto en semanas en lugar de en años.

Se crean startups y nuevos negocios con miles de Dólares en lugar de millones.

Tradicionalmente las nuevas empresas han necesitado millones de Dólares sólo para financiar el envío de su primer producto a los clientes. Por ejemplo, una empresa de desarrollo de software tenía que comprar ordenadores (computadores) y licencias de software a otras empresas y contratar al personal para utilizar y mantener esa estructura. Una startup de productos físicos tenía que gastar dinero en la creación de prototipos y en el equipamiento de una fábrica para la fabricación del producto.

Hoy en día el software de código abierto ha reducido el coste de desarrollo del software de millones a miles de Dólares. Para los productos de gran consumo ningún nuevo negocio tiene que construir su propia fábrica ya que los costes son absorbidos por fabricantes de otras zonas del mundo.

La inversión necesaria para conseguir enviar el primer producto de una startup dedicada a ecommerce por Internet se ha reducido en diez veces o más en la última década.

La nueva estructura del sector del capital riesgo o venture capital.

La disminución del coste para conseguir que un primer producto llegue al mercado (en particular para las empresas de Internet) ha revolucionado el sector del capital riesgo. El capital riesgo solía ser un club de unas pocas empresas tradicionales ubicadas en Silicon Valley, Boston y Nueva York. Y aunque esas empresas todavía están ahí (y cada vez son más grandes) los propietarios de dinero que invierten capital riesgo en nuevas empresas han aumentado y ha surgido una nueva clase de inversores. Nuevos grupos de inversores (o VCs – venture capitalists), los súper ángeles, con menos capacidad que los fondos de capital riesgo tradicionales de varios cientos de millones de dólares, pueden hacer pequeñas inversiones necesarias para conseguir financiar una startup de Internet con productos de consumo. Estos ángeles realizan un montón de inversiones en fases tempranas y aumentan su apuesta cuando aparecen los primeros resultados (y los resultados aparecen mucho tiempo antes que en una startup tradicional).

Además de los súper ángeles, YCombinator, TechStars y cientos de otras incubadoras en todo el mundo dan forma a la inversión denominada capital semilla. Ellos pagan los gastos durante un periodo de 3 meses en los cuales la nueva empresa construye algo lo suficientemente impresionante como para conseguir dinero en una cantidad mucho mayor.

Por último, el capital riesgo y los business angels ya no son un fenómeno de EE.UU. o de la eurozona. El capital riesgo también se produce en China, India y en otros países donde se incentiva el riesgo, la innovación y la liquidez en unas proporciones sólo vistas hasta ahora en EE.UU.

La aparición de las incubadoras y de los súper ángeles han aumentado increíblemente el número de fuentes de capital semilla. La globalización de la iniciativa empresarial y de la creación de negocios significa que la posibilidad de crear negocios en todo el mundo ha aumentado por lo menos diez veces desde principios de siglo.

La creación de negocios como una ciencia de gestión independiente.

En los últimos 10 años, los emprendedores han comenzado a comprender que los nuevos negocios sencillamente no eran versiones reducidas de grandes empresas. Mientras las empresas ejecutan modelos de negocio, las startups buscan un modelo de negocio (o de forma más precisa, las startups y los nuevos negocios son organizaciones temporales diseñados para buscar un modelo de negocio repetitivo y que pueda crecer).

En lugar de adoptar las técnicas de gestión de las grandes empresas, que a menudo ahogan la innovación en una startup, los emprendedore han comenzado a desarrollar sus propias herramientas de gestión. Utilizando el paquete de soluciones compuesto por el lienzo de modelos de negocio / el Desarrollo de Clientes / el desarrollo ágil los emprendedores primero elaboran un mapa con sus supuestos (su modelo de negocio) y luego confirman estas hipótesis con los clientes saliendo a la calle (Desarrollo de Clientes) y utilizan una metodología de desarrollo incremental iterativo (desarrollo ágil) para crear el producto. Cuando los creadores del negocio descubren que sus supuestos son erróneos, lo que inevitablemente se produce siempre, el resultado no es una crisis, es un aprendizaje llamado pivote (o la oportunidad de cambiar el modelo de negocio).

El resultado, las startups y los nuevos negocios cuentan ahora con herramientas que aceleran la búsqueda de clientes, reducen el tiempo de comercialización o de llegada al mercado y minimizan el coste del desarrollo de productos.

Internet para los consumidores es lo que impulsa la innovación.

En los años 50 y 60 algunas organizaciones relacionadas con la Defensa y la Inteligencia marcaron el ritmo de la innovación en Silicon Valley financiando la investigación y el desarrollo en las universidades y comprando los sistemas de defensa que utilizaban por primera vez la tecnología de microondas y de semiconductores del Valley. En los 70, 80 y 90 el impulso lo dieron las grandes empresas apoyando la innovación en los PCs, en el hardware de comunicaciones y en el software para empresas. Pero hoy la Administración y las empresas son más seguidores que líderes. Hoy es el consumidor, más concretamente las empresas de Internet que tratan con los consumidores, los motores de la innovación. Cuando el producto y el canal son bits, la captación de decenas y cientos de millones de usuarios puede producirse en años y no en décadas como antes.

La singularidad de la creación de negocios.

Las barreras para la creación de negocios no sólo se están eliminando. En todos los casos están siendo reemplazadas por innovaciones que están acelerando cada paso, multiplicando la velocidad incluso por 10. Por ejemplo, las startups de comercio por Internet han reducido a la décima parte el tiempo necesario para conseguir poner su primer producto en el mercado, la inversión que se necesita para poner en el mercado el primer producto se ha reducido a la décima parte, el número de fuentes para obtener el capital inicial para un nuevo proyecto se ha incrementado por 10, etc.

Y mientras la innovación se mueve a la velocidad de Internet, ésta no se limita sólo a las startups que venden en Internet. Se extiende a todas las empresas y, en última instancia, a todos los segmentos de negocio.

Cuando está más oscuro, los hombres ven las estrellas.

La recesión económica en Estados Unidos ha tenido una consecuencia inesperada para las startups: Ha hecho que se creen más. Jóvenes y viejos, los innovadores que están desempleados o subempleados asumen ahora como menor el riesgo de crear una empresa. Tienen mucho menos que perder y mucho que ganar.

Si estamos al borde de una revolución tan importante como la revolución científica o la industrial ¿qué implicaciones tiene? Las revoluciones no son evidentes cuando se producen. Cuando James Watt comenzó la revolución industrial con su máquina de vapor en 1775 nadie dijo: “A partir de hoy todo cambia”. Cuando Karl Benz llevó su automóvil alrededor de Mannheim en 1885 nadie dijo: “Habrá 500 millones como éste en un siglo”. Y seguro que en 1958, cuando Noyce y Kilby inventaron el circuito integrado, la idea de que se produjera un quintillón (10 a la 18) de transistores cada año parecía ridícula.

Y es posible que cuando miremos de nuevo a esta década la veamos como el principio de nuestra propia revolución. Quizá recordaremos éste como el momento en que los descubrimientos científicos y los avances tecnológicos se han integrado en el tejido social más rápidamente que nunca antes. Cuando la velocidad a la que operan los negocios cambió para siempre. Cuando reinventamos la economía estadounidense y el Producto Interior Bruto comenzó a despegar y EE.UU. y el mundo alcanzaron un nivel de riqueza sin precedentes.

Puede ser el comienzo de una nueva era para la economía estadounidense basada en la iniciativa empresarial y la innovación. Una era en la que nuestros hijos podrán mirar atrás y admirar cómo, cuando estaba más oscuro, nosotros vimos las estrellas.

 

Publicado en Customer development, Customer development manifesto, Desarrollo de clientes, Inversores, Manifiesto del desarrollo de clientes, Venture capital

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