Lo que he aprendido al volver un MOOC del revés.

Original publicado el 11 de febrero 2014, por Steve Blank.

Traducido por Alberto Peralta.

Dos de los temas que más atención han atraído en el ámbito de la formación han sido en la educación en los últimos años han sido los Massive Open Online Courses (MOOC’s) y el concepto de clase al revés (flipped classroom). He estado experimentando con los dos.

Lo que he aprendido (además de ser capaz de utilizar la palabra “pedagogía” en una frase) es:

1) proponer como ejercicio que los alumnos vean las clases en casa no garantiza que las vean y 2) en una clase al revés puedes convertirte en un rehén de la pedagogía.

Esta es la historia de lo que hemos intentado y de lo que hemos aprendido.

MOOC’s – Massive Open Online Courses.

MOOC es un nombre complicado de una idea sencilla (un curso online, a través de Internet, al alcance de todos). Creé mi MOOC por casualidad. Aprender a optimizarlo en mis clases sí ha sido un proceso más pensado e iterativo.

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Cuando la National Science Foundation (NSF) aprobó mi clase Lean Launchpad empezamos a enseñar a científicos repartidos por todos los EE.UU. Utilizábamos WebEx, una herramienta para vídeoconferencias online, para poder impartir nuestras clases a distancia. Al igual que mis estudiantes de Stanford, los equipos de la NSF salían a la calle y hablaban con 10-15 clientes por semana. En su clase semanal los científicos presentaban sus resultados a sus compañeros (en este caso a través de Webex para que el equipo docente los criticara y “orientara”). Cuando sus presentaciones terminaban llegaba mi turno. Les daba una clase a distancia sobre los objetivos de la siguiente semana.

¿Es en vivo o es un MOOC?

Después de la primera clase por vídeoconferencia para la NSF se me ocurrió que ya que no estaba físicamente delante de los alumnos ellos no sabían si mi conferencia era en vivo o grabada.

Cayendo en el error de ser “demasiado tonto como para saber que no se puede hacer” trabajé con un amigo de Stanford, Sebastian Thrun y su startup (Udacity), para subir a la web mi programa Lean LaunchPad. En lugar de que apareciera mi cabeza parlante flotando contraté a un animador para conseguir hacer las charlas interesantes y el equipo de Udacity tuvo la idea de romper mi programa en pequeños segmentos de 2-4 minutos, que encajaban con los periodos de atención de los alumnos.

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En unos meses desarrollamos las classes online y entonces intenté utilizarlas como mi sustituto en las vídeoconferencias con la NSF y nos dimos cuenta que gracias a las animaciones y los gráficos los alumnos estaban prestaban más atención que si diera la clase en persona. ¡Uppss!

Entonces los equipos de la NSF empezaron a utilizar estas conferencias online en lugar de las vídeoconferencias (pero las conferencias online todavía se reproducían durante la clase). Y yo

me preguntaba si podríamos ser más eficientes con el tiempo de una clase.

Volviendo del revés la clase.

De vuelta en Stanford y Berkeley me di cuenta que podía utilizar mi nuevo Lean LaunchPad MOOC y “dar la vuelta” la clase. Sonaba fácil, había leído la teoría:

1) Una clase al revés (flipped classroom) traslada las clases presenciales impartidas tradicionalmente en el aula y las convierte en tarea para casa. Así mis alumnos estudiarían ansiosamente los videos y vendrían al aula preparados para aplicar sus conocimientos, 2) esto eliminaría la necesidad de impartir una clase presencial. Y como consecuencia maravillosa 3) ahora yo podía admitir a más equipos porque ahora tendríamos más tiempo las presentaciones de los equipos.

Hasta aquí la teoría. Me equivoqué en los tres puntos.

Teoría y Práctica.

Después de cada clase preguntamos a los alumnos y combinamos sus respuestas con un detallado informe forense de los instructores sobre las lecciones aprendidas (aquí se puede ver un ejemplo obtenido durante el programa Lean LaunchPad de UCSF impartido para ciencias de la salud).

Esto es lo que averiguamos cuando utilizamos la fórmula “clase al revés”:

  • Más de la mitad de los estudiantes no estaban viendo las conferencias en su casa.

  • Sin una herramienta automatizada que me proporcionara datos de asistencia yo no tenía ni idea de quién veía o no las clases.

  • Sin clases presenciales mi equipo docente y yo nos sentíamos como observadores. Aunque hacíamos comentarios y críticas a las presentaciones de los alumnos pero la clase al revés implicaba que ya no estábamos delante de la clase.

  • Sin clases presenciales no había ninguna flexibilidad para cubrir temas avanzados o ideas que se producían sobre la marcha y que permitieran ir más allá de la teoría del MOOC.

Decidimos que necesitábamos resolver estas cuestiones, una a una.

  • En las ediciones posteriores redujimos el tamaño de la clase, de 10 equipos a 8. Esto liberó tiempo para la clase presencial y para enseñar en el aula.

  • Empezamos a controlar manualmente la asistencia identificando quién veía nuestro MOOC (a finales de este año automatizaremos el control con la aplicación LaunchPad Central que utilizamos para gestionar las clases).

  • Para volver a poner al equipo docente delante y centrados obligué a los estudiantes a formular preguntas sobre el material que aparecía en la presentación MOOC que debían ver la noche anterior. Yo reunía las mejores preguntas y las utilizaba para abrir la clase con un debate. Y preguntaba a bocajarro a los estudiantes para asegurarme que todos habían entendido el material.

  • Desarrollamos sesiones avanzadas que combinaban un resumen del material MOOC con nuevo material de conferencias que trataban sobre cuestiones específicas de una materia. Por ejemplo, en nuestro programa para ciencias de la salud de la UCSF los 4 inversores que impartieron el programa conmigo desarrollaron sesiones avanzadas sobre los modelos de negocio para tratamientos terapéuticos, diagnóstico, dispositivos médicos y salud digital (estas sesiones avanzadas están disponibles ya online para cualquiera que imparte este programa).

El programa, que ahora enseñamos como un híbrido de la “clase al revés”, viene a ser así:

Pero quedan más cosas por hacer.

  • Aunque LaunchPad Central permite que los equipos se hagan comentarios unos a otros, el intercambio de conocimiento a través de los equipos aún tiene que ser más profundo y sólido.

  • Aunque tratamos de ofrecer a los alumnos tutoriales sobre cómo hacer Descubrimiento de Clientes necesitamos integrarlos mejor con el corto tiempo que duran el trimestre / semestre lectivos.

  • Aunque insistimos en que construir un PMV (MVP, en inglés) es parte del curso necesitamos un proceso más riguroso para construir PMVs en paralelo al Descubrimiento de Clientes.

Resultados.

Además de encontrar el equilibrio adecuado en uan clase al revés nos hemos encontrado con algunas consecuencias positivas de estos experimentos. El curso curso de Udacity tiene ya más de 250 mil alumnos. Se utiliza no sólo en mis clases, también forma parte de los cursos de distintos instructores y lo realizan los emprendedores como un tutorial, sin estar integrado en ningún programa formativo.

Mis experimentos en la forma de enseñar el programa Lean LaunchPad han dado lugar a otro programa trimestral de 2 ½ días para 75 instructores (más información aquí). Y hemos encontrado una manera bastante interesante de utilizar Lean LaunchPad para organizar grupos de innovación / incubados en el ámbito corporativo (cualquier puede acceder a la guía didáctica que utilizamos en el programa aquí).

Lecciones aprendidas.

  • Crear MOOCs atractivos es difícil.

  • Confirmar que los estudiantes han visto el MOOC es aún más difícil.

  • La “clase al revés” debe ajustarse según:

    • El sentido de responsabilidad los alumnos.

    • El tiempo que el instructor debe pasar delante de la clase.

    • Las conferencias avanzadas.

Publicado en Formación, Lean Launchpad, Teaching
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